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Una Historia de Amor con un Diagrama

Tim_Krabbe

Un honor tener aquí la primera colaboración de Tim Krabbé -periodista, escritor, ajedrecista- en nuestro sitio, y la primera vez que este texto suyo se publica en Español. Para saber más de él, cliquee aquí.

¡Recomendado!

Simultanea de Anand a la ciega

Simultánea a la ciega de Vishy Anand, actual campeón mundial, en 1991 ; Tim Krabbé el primero a la izquierda, sentado.

Detrás de las partidas de ajedrez, hay historias. Supongamos que usted tiene una gran base de datos, y por alguna razón usted decide reproducir la partida Anand-Krabbé, simultánea cronometrada en Amsterdam 1991, cuarenta jugadas, cuyo resultado fue tablas. (Sé que está en algunas bases). Usted verá las jugadas, como Anand fue cayendo en una mala posición, y pudo salvarse ingeniosamente, pero usted no sabrá que la partida fue jugada en un domingo alegre y soleado de septiembre, dentro de una semiabierta tienda de campaña en el mismo centro de la ciudad, siendo observado por ruidosos amantes del ajedrez y paseantes.

La base de datos tampoco le diría que entre jugadas yo chequeaba la calle para ver si ya había regresado la maravillosa chica que había tomado prestado mi auto por una diligencia, y con quien por primera vez había pasado la noche.

La conocí tres días antes en la ciudad donde ella vivía, no lejos de Amsterdam. Yo estaba por allá para dar una pequeña charla en un pequeño teatro, y después de la actividad me bebí una cerveza en un café cercano. Allí en el bar estaban tres muchachas sentadas, una rubia, una trigueña y la otra pelirroja. La rubia, la única a la que podía verle el rostro, poseía una risa espléndida; era muy atractiva. La observé, tratando de atrapar su mirada. En algún momento sus ojos se pasearon por donde yo estaba, pero sin levantar mucho interés.

“Vamos”, me dije, “no seas tonto. Ya tienes 48, y esas muchachas apenas pueden tener 24… Pero por qué no, seamos tontos. Después de otro sorbo de cerveza, me acercaré.” Me dije, y así hice. Me le acerqué, y dije algo como: “Hey, hola, te vi y pensé…” y entonces descubrí el rostro de la pelirroja.

El destino ayudó. El destino se portó muy bien aquella noche. La rubia y la trigueña tenían que marcharse, y la pelirroja se quedó. Hablamos, y cuando pensé que era hora de irme a casa, ella pensó también que era tiempo de irse a la suya. Dejamos el café juntos y atravesamos las calles oscuras camino a su casa. Cuando era hora de separarse, el triple beso de despedida se convirtió en una serie de pequeños besos, muy ligeros, nunca tocando los labios, pero increíblemente llenos de sensaciones.

La llamé dos días después, un sábado por la mañana. El tiempo estaba magnífico: ¿Tenía ella algo qué hacer? Unas horas después estábamos manejando a través de pequeños caminos y aguas entre su ciudad y la mía. Nos sentamos en una terraza flotante donde ella me dijo que le gustaba mucho que en tenis podía ganar quien hacía menos puntos. “Eso sucede una sola vez de cada 16 partidos de a mejores de cinco”, le dije, “hice una simulación en computadora para eso”.

Ella había escrito pequeños programas de computadoras, también. Y trabalenguas.

Un poco después, manejando a través de los campos verdes, dije: “Tal vez deberíamos salir del auto aquí mismo y rodar en la hierba juntos”.

“No”, dijo ella, “te tengo que conocer mejor para eso. Al menos una media hora mejor”

Había un pequeño problema: era obvio que íbamos a continuar juntos – y si el destino ayudaba, por el resto de nuestras vidas. Pero tenía que ir a una fiesta esa noche, porque tenía otra cita con otra chica. (Sí, señor, yo era un Don Juan por esa época). Pero no queríamos separarnos, así que entonces fuimos juntos hasta donde estaba la otra chica, y la devolvimos a casa, y todo fue luz otra vez. Y entonces nos fuimos a casa…

Había dormido sólo una hora cuando desperté y recordé el torneo de ajedrez que tenía que jugar ese domingo –  ’Schaken op het Spui‘; un torneo por equipos de blitz en una tienda de campaña (Nota: supongo que la tienda era lo suficientemente grande; no hay palabras en español para describir “tent”, que no sólo es tienda de campaña, sino un espacio grande cubierto con un toldo, al estilo de algunos mercados callejeros.-Carlos), seguido por una simultánea cronometrada a la ciega de Anand contra cinco jugadores: el equipo ganador del torneo blitz más una celebridad jugadora de ajedrez.

Ella también tenía algo que hacer. Tenía que ir a buscar un viejo refrigerador que una amistad le había prometido, en algún lugar lejano en el campo, así que le presté mi auto y fui a toda velocidad en mi bicicleta al torneo de ajedrez. Cuando terminé mi primera partida (que gané, por supuesto) la vi de nuevo: ella no sabía cómo hacer andar mi auto en reversa… ¿Que si podría ir con ella y ayudarla?

Pude regresar a tiempo para ganar mi segunda partida. Y la tercera, desapareciéndolos a todos ellos del tablero. Incluso pude recordar y escribir algunas de esas partidas luego. Aquí hay una, sólo para mostrar como juega un hombre luego de dormir con una chica como ella:

Krabbé – NN, Amsterdam 1991, blitz 15′
1.e4 e5 2.Cf3 Cf6 3.Cc3 Ab4 4.Ac4 O-O 5.O-O d6 6.d3 Ag4 7.Ag5 c6 8.De2 a6 9.Cd1 Cbd7 10.Ce3 Ae6 11.Cf5 Axf5 12.exf5 d5 13.Ab3 Dc7 14.Rh1 Ad6 15.g4 Cxg4 16.Tg1 e4 17.dxe4 dxe4 18.Txg4 exf3 19.Dxf3 Ce5 20.Af6 g6 21.fxg6 hxg6 22.Dh3 y mi rival se rindió por el mate en la próxima.

No les daré un diagrama, porque podría arruinar el título de esta historia (“Una historia de amor con dos diagramas”, qué título más ridículo sería), y también destacaría demasiado ese otro momento, cuando en realidad había estado jugando como un condenado Morphy todo el día.

Krabbé – NN, Amsterdam 1991, blitz 15′
1.e4 c5 2.Cf3 Cc6 3.d4 cxd4 4.Cxd4 d6 5.Cc3 Cf6 6.Ae3 a6 7.f3 e6 8.Ac4 Ae7 9.Dd2 Dc7 10.Ab3 O-O 11.O-O-O Ca5 12.g4 Cxb3+ 13.axb3 Cd7 14.Cf5 exf5 15.Cd5 Dd8 16.gxf5 Ce5 17.f4 Cg4 18.Ab6 Dd7 19.Ad4 Dd8 20.Thg1 Cf6 21.Txg7+ Rxg7 22.Tg1+ Rh8 23.Cxe7 Dxe7 24.Dg2 y otra  vez, una jugada antes del mate, mi adversario se rindió.

Mi equipo ganó, y un poquito después nos enfrentamos a Anand, o mejor dicho, con su espalda. Él estaba sentado en una pequeña mesa en frente de nosotros, donde a él se le comunicaba nuestras jugadas en unos papeles de colores, un color diferente para cada partida.

Anand – Krabbé, Amsterdam, 1er de Septiembre 1991, simultánea cronometrada.
1.Cf3 d5 2.g3 c6 3.Ag2 Cf6 4.O-O Af5 5.d3 e6 6.Cbd2 Ae7

Anand-Krabbe
Aquí Anand jugó 7.h3 de la cual, por falta de comprensión de mi parte, presumí que era una profunda jugada de Gran Maestro. Sólo al final del juego, cuando Anand me explicó, me di cuenta que al jugador a mi lado Anand también le había jugado 1.g3, y este también le había respondido con el sistema New Yorker y habían alcanzado la misma posición, con la diferencia de que su alfil lo había colocado en g4. Y Anand había olvidado donde estaban los alfiles en cada partida. Así que él jugó 7.h3 en ambas partidas, que no fue tanto una jugada ajedrecística, sino una solicitud por información.

Eso me hace recordar una historia: en cierta ocasión un gran maestro jugó una simultánea a la ciega contra diez adversarios. Sabiendo lo difícil de las simultáneas de este tipo, él varió las aperturas desde el mismo inicio, tal vez dos con 1.e4, dos con 1.d4, otra con 1.b3 y así por el estilo. Para su sorpresa, todos sus oponentes jugaron 1…b6. En la segunda jugada, cinco de ellos jugaron 2..Ab7 y los otros cinco jugaron 2..Aa6. En la tercera jugada, tres de los jugadores que habían jugado 2..Ab7 jugaron 3..Aa6, y los otros dos 3..Ac8, y los que habían jugado 2..Aa6, unos hicieron 3..Ab7 y otros 3..Ac8. En la cuarta jugada el gran maestro veía alfiles por todas partes. En la jugada cinco, el maestro se excusó y fue al baño donde para su felicidad se encontró con una ventana lo suficientemente grande como para dejarle escapar.

En ese momento no pensé en ese suceso, estaba pensando en ella. No podía evitar imaginar en trágicos pensamientos románticos: ¿cómo es que ella sabe manejar sino sabe cómo hacer reversa? ¿Y si suponemos que nunca más la veré? ¿Sabría en mi vida la jugada exacta en que ella había chocado? ¿Qué podría hacer, hacer esculpir el diagrama en su tumba? ¿Podría yo, mirando más allá de Anand, no verla venir jamás, y en vez de ella a dos solemnes policías?

7…h6 8.b3 O-O 9.Ab2 a5 10.e3 a4 11.De2 Ca6 12.a3 axb3 13.cxb3 Cc5 14.Ce1 Db6 15.e4 Ah7 16.b4 Ca4 17.Ae5 Db5 18.exd5 cxd5 19.Cb3 Tfc8 20.Cd4 Db6 21.Cdf3 Cd7 22.Ad4 Db5 23.Ce5 Af6 24.f4 Cxe5 25.fxe5 Ad8 26.Df2 Ag6 27.Rh2 Ab6 28.Axb6 Cxb6 29.Ta2 Tc3 30.h4 Taxa3

En este momento, la vi. Mientras el hombre juega unas cuantas jugadas de ajedrez, la mujer maneja alrededor del mundo con una nevera en el maletero. Ella me había dicho que no jugaba ajedrez, así que yo sabía que las posiciones en los tableros demostrativos no significarían nada para ella. Pero la vi intercambiando algunas palabras con alguien, y supe que ella estaba oyendo: “Sí, Tim Krabbé está ganando, él va a derrotar a Anand”.

¿Cómo puedo evitar la sugerencia que perdí la concentración a causa de ella, y eché a perder la partida? Si acaso, jugué mejor después de verla a ella. El problema es que realmente no soy Morphy. Después de la partida, Anand me mostró cuán fácil y lógicamente podía haberle ganado, pero sólo recuerdo lo evidente que era, pero no las jugadas.

La partida continuo con: 31.Txa3 Txa3 32.g4 h5 33.gxh5 Axh5 34.Af3 Ag6 35.h5 Axd3 36.Cxd3 Dxd3 37.Ag2 Cc4 38.Dxf7+ Rh7 39.Dxe6 Dg3+ 40.Rg1 Ce3 y aquí el juego fue aplazado, y la adjudicación, a cargo de Timman, fue declarada tablas.

Mientras Anand y Timman estaban analizando a la posición final, un compañero de equipo, el mismo que había jugado la defensa New Yorker, me preguntó con cierta incredulidad, mirando a la muchacha entre el público: “¿Y ella es tu chica?”

‘Una chica’, respondí.

Estaba boconeando, por supuesto, pero en mi respuesta había un granito de verdad, un grano de algo que me hizo perderla no mucho después.

(Digamos que me tropecé con una vieja fotografía)

La historia de amor de Krabbe

(c) Tim Krabbé 1998

Nota 25 de Mayo del 2006: reproduciendo esta partida con Rybka, descubrí que me jugada 35…Axd3 fue un error terrible, y que Anand hubiera podido haber ganado al momento con 36.Ae2! por ejemplo, 36..Axe2 37.Dxf7+ Rh8 38.Df8+ Rh7 39.Tf7 etc.

*

Este relato fue originalmente publicado en Inglés aquí: A love story with a diagram.

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Respetando el formato del relato, decidí no colocar tableros reproducibles como es costumbre, sin embargo no puedo resistir la tentación de colocar los PGNs de las partidas aquí mencionadas para que ustedes lectores puedan descargarlas y reproducirlas cómodamente.

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8 Responses to “Una Historia de Amor con un Diagrama”

  1. Lykantro says:

    Hermosa historia.

    el q diga q el ajedrez esta solo en los tableros se equivoca…

    Uno no puede experimentar sensaciones internas sin q se manifiesten es su exterior y viceversa. Es cuestión de tratar de aprovechar dichas situaciones a nuestro favor (como en este caso)…

    Me gusta mucho tu blog y espero sigas haciendo artículos de calidad ( y agregando escritores de gran calidad q te ayuden en la tarea)q no solo no hagan mejorar sino también nos ayuden a culturalizarnos mas ya q la cultura es importante también para el progreso constante en el jugador.

    saludos

  2. Oriol says:

    Me encanta la pàgina, espero que mejores las secciones. He aprendido mucho de tu web :)

  3. Morillo says:

    Hola Carlos saludos desde Venezuela. todos los dias visito tu pagina y ademas esperando que actives algunas de las opciones que estan desactivadas o en construcción. Exitos en todo lo que emprendas.

  4. Julio says:

    Saludos Carlos exelentes aportes gracias por su colaboracion con nuestro querido Ajedrez.

  5. alfredo says:

    te felicito por el aporte en bien del ajedrez sigue adelante

  6. Eduar Misael says:

    Gracias, me gusto mucho el relato. eduar

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